Estuvimos toda la tarde acechados bajo la mirada de mi madre furiosa mientras hacíamos los deberes. No nos pudimos ni acercar 3cm. Porque a lo que lo hacíamos daba un silbazo. No sé que consecuencias más me vendrán. Pero no puedo ni pensarlo. Pasaron los días y mi madre me controlaba TODO. No podía salir con amigos, no podía recibir llamadas de nadie. Y menos, me podía conectar a internet. No podía ser. Pero gracias a la familia de Paula, que nos habíamos hecho muy amigas. Ella me ayudó y sus padres comprendieron que necesitaba salir un poco de mi casa. Y no salir solo para ir al instituto. Ellos me entendían a la perfección.
John, los primeros días no me paraba de llamar. Y yo no le pude contestar porque mi madre, me había birlado el móvil. Pobre ingenuo, los primeros días todavía nos hablábamos en el instituto, pero poco a poco, los días pasaban y yo seguía aislada de la gente. In-socializada total.
Después de 7 semanas, hoy voy a salir al fin. Voy a salir de mi casa y visitar Nueva York con Paula, y su familia, que eso no es que me enorgullosera mucho, pero bueno, era mi única manera de escapar de mi casa y ver Nueva York. Vamos a ir a cenar a un restaurante italiano. Se llama Giovanni's. Mi madre me ha estado vigilando todo lo que hacía mientras me arreglaba. Y también me vigilaba todo lo que metía en el bolso, creo que esperaba que intentará meter un condón o algo así. Que desconfiada de que es.
¡Ding dong!
-¡El timbre! Ves tú mamá que yo me estoy acabando de preparar el dinero- Le grité mientras me ponía 20 dólares más en el monedero. Me había puesto monísima. Acabo de bajar las escaleras y veo a Paula. Está guapísima esta noche. Se ha puesto un vestido también cortito, como yo. Nos conocemos desde hace poco, pero la amo. Ella me ayuda en todo. Nos hemos vuelto inseparables en unas semanas.
Me han venido a buscar sus padres y ella especialmente porque saben que estoy pasando una mala racha.
-Ya hemos llegado- ha dicho su padre, que es el que esta en el asiento donde se conduce. Paula y yo hemos bajado del coche y ellos hacían ademán como para irse.
-¿Cómo es que no os bajáis del coche?-
-Sheila, ellos no vienen a cenar con nosotras-
-La idea a sido de Paula, nosotros os dejamos aquí y si llama tu madre, estaremos en el restaurante de al lado. Es decir, está noche puedes pasarlo genial con nuestra Paula- su madre, parece mi madre. Bueno se parece no, más bien es mi madre. Prefiero tener a la madre de Paula como madre que a la mía.
-Muchas gracias María y Tom-
-De nada, te entendemos- han dicho los dos a la vez. Y se han ido.
-¡Tus padres son la caña!- le he dicho gritando a Paula.
-¡Ya lo sé! ¡Nos han dejado toda la noche para desmadrar-nos a tope!- me ha contestado gritando también.
Nos hemos ido a cenar a Giovanni's como ya teníamos previsto.
-Yo quiero está cosa rara- ha dicho Paula señalando el nombre de un plato impronunciable
-Yo quiero esto- y le he señalado un nombre en italiano súper raro
-En seguida se lo traemos señoritas- y se va.
-Señoritas, ja, ja, ja- dios mío, señoritas, me parto el culo, y por lo visto Paula también
-Sí, somos unas señoritas. Ja, ja, ja-
-Pues claro señorita Paula, ¿quiere ya de paso un poco de te?-
-Of course my lady-
Estuvimos durante un buen rato hablando de un montón de cotillones y de cosas hasta que nos trajeron la comida. Estuve comiendo bastante hasta que no puede más. Dejé medio plato y Paula no tenía más hambre, así que en cuanto acabamos no quisimos pagar y nos fuimos corriendo hasta que me tope sin querer con alguien...
-Lo siento mucho, no era mi intención- y levanto la barbilla y veo que es... ¡John! Pero está con Carol, la más popular de la clase, lo peor, es que cuando estaban entrando, no sabía quien eran y se estaban besando. Les he interrumpido su momento happy.-¿¡Me estás poniendo los cuernos con la puta de la clase!?-
-Bueno, al menos yo, me puedo tirar a John sin que mi madre entre por sorpresa-
-¿¡Que encima os acostáis!?- me he puesto roja de furiosa y por llorar, Paula me acaba de abrazar y eso me a ayudado a consolarme.
-Vamos Sheila, que aquí no pintamos nada-
-Sheila, yo, pensaba que estabas castigada y que no podíamos salir juntos-
-Eso no significa nada. Se supone que el amor, puede contra todo. Y no te decepciona, pensaba que tu y yo podríamos contra todo-
-No yo te quiero, solo tengo a Carolina para enrollarme. Eres tú a la que quiero-
-No, John, no. No te creo, ya me has puesto los cuernos una vez, no puedo confiar en ti-
No hay comentarios:
Publicar un comentario